Las calderas de biomasa se han convertido en una alternativa eficaz y real a las instalaciones que funcionan mediante combustibles fósiles. Aunque el desconocimiento que aún existe hoy en día sobre este tipo de equipos genera incertidumbre entre muchas personas a la hora de decantarse por esta opción energética, la experiencia de unos vecinos de Valladolid que instalaron calderas de biomasa en sus comunidades de propietarios y compartieron con la opinión pública las ventajas de estos equipos ha provocado que cada vez más edificios plurifamiliares se planteen esta posibilidad.

En Euskal Herria, las posibilidades de ahorro que brindan este tipo de instalaciones son especialmente importantes si tenemos en cuenta que la biomasa es la fuente energética renovable más utilizada en el País Vasco (un 64,7% de la energía renovable corresponde a esta fuente de energía), que los proyectos desarrollados en el ámbito de la biomasa generan 5 veces más empleo que las fuentes de energía convencionales y que, a finales de 2012, existían en Euskal Herria más de 1.000 plantas de biomasa térmica.

En anteriores entradas de este blog ya abordamos las bondades de este tipo de equipos. La biomasa es una alternativa con alto poder calorífico que permite un ahorro de hasta el 50% en comparación con los sistemas de calefacción a base de gas natural o petróleo. Es una energía renovable y limpia, que permite obtener altos niveles de confort y hacer un uso más racional del calor.

SUMINISTRO Y ALMACENAMIENTO

Uno de los asuntos que más preocupa a todos aquellos que valoran la opción de decantarse por uno de estos sistemas a base de biomasa es el suministro y almacenamiento del combustible. En este sentido, hay que decir que las calderas que se instalan en las comunidades de vecinos permiten el almacenamiento de toneladas de pellets para varios meses de funcionamiento. Además, el suministro se realiza de manera automática mediante camiones cisternas.

Las ventajas de instalar una caldera de este tipo en una comunidad de propietarios son muy  numerosas. Por un lado, la utilización de biomasa implica ventajas medioambientales, dado que reduce las emisiones anuales de CO2 y contribuye a disminuir los gases que provocan el efecto invernadero. Por otra parte, genera ventajas económicas para los vecinos de la comunidad, porque el coste de la biomasa es inferior al de los combustibles fósiles y la potencia instalada suele ser menor. También es importante destacar que, al contrario de lo que ocurre con las fluctuaciones de los derivados del petróleo, el contrato firmado por la comunidad de propietarios incluye un suministro de biomasa estable (de entre 5 y 10 años)

Además, la utilización de calderas de biomasa en comunidades de propietarios para la generación de agua caliente sanitaria y calefacción tiene un impacto especialmente positivo para la sociedad.